ALERTA JUJUY – La investigación por el brutal triple crimen de Brenda del Castillo (20), Morena Verri (20) y Lara Gutiérrez (15) se centra en una hipótesis de narcofemicidio y ajuste de cuentas. Las autoridades informaron que ya son doce los detenidos vinculados al hecho, que involucra redes de prostitución y narcotráfico. Sin embargo, el presunto autor intelectual, conocido como «Pequeño Jota», sigue prófugo.
Ocho de los detenidos fueron aprehendidos en la Villa Zavaleta el miércoles, pero su situación procesal es incierta, ya que, hasta el momento, no han sido imputados formalmente.

Imputación y móvil del crimen
Los primeros cuatro sospechosos detenidos se negaron a declarar, pero fueron imputados formalmente por homicidio agravado. La acusación considera que el delito fue:
Planeado de manera conjunta.
Ejecutado con alevosía y ensañamiento.
Cometido en el caso de la víctima femenina, mediante violencia de género.
La principal hipótesis apunta a una represalia narco. Una de las detenidas confesó haber participado en la limpieza de la escena del crimen en la casa de Florencio Varela, donde los investigadores notaron un fuerte olor a cloro. La mujer detalló que el móvil fue el robo de cinco kilos de cocaína al narcotraficante «Pequeño Jota», quien sigue prófugo y es señalado como el líder de una red de alcance transnacional con base en la villa 1-11-14.
Brutalidad de la autopsia y reacción familiar
Los detalles de las autopsias confirman que las tres jóvenes fueron sometidas a torturas extremas:
Lara Gutiérrez (15): Sufrió el mayor grado de violencia. Le amputaron los cinco dedos de la mano izquierda y una oreja, y le cortaron el cuello.
Brenda del Castillo: Murió por un aplastamiento facial severo y fractura de cráneo, con múltiples puñaladas en el cuello. Post mortem, le abrieron el abdomen.
Morena Verri: Fue golpeada en el rostro y asesinada por una luxación cervical.
Antonio, abuelo de Brenda y Morena, compartió el profundo dolor de la familia, recordando con tristeza que las jóvenes solían bromear sobre quién llevaría las manijas de su ataúd, una tarea que ahora le toca a él.
Por su parte, Federico Celedón, primo de las víctimas, criticó al fiscal Gastón Dupláa por la demora inicial en la toma de la denuncia, y exigió a la policía intensificar la búsqueda de los responsables, convencido de que los casos de personas comunes no reciben la misma urgencia que los de figuras públicas.
El abogado penalista Rodolfo Zárate calificó el triple homicidio como un narcofemicidio, destacando que la violencia empleada contra mujeres en este tipo de ajustes de cuentas suele ser significativamente más brutal. Zárate también señaló que las organizaciones narco actuales operan mediante células autónomas e independientes, lo que complica la dinámica de la investigación.














































