ALERTA JUJUY – En una decisión que dinamita el escenario político provincial, los interventores Aníbal Fernández y Gustavo Menéndez emitieron la Resolución Nº 2 este 28 de enero. La medida suspende la afiliación de los máximos referentes del partido y sanciona a más de 300 militantes por «traición» o por haber participado en la Reforma Constitucional. Las elecciones previstas para febrero se pasan, por cuarta vez, al mes de abril.
El Partido Justicialista de Jujuy entró en una fase de depuración extrema. La intervención nacional decidió cortar por lo sano y suspender las fichas de afiliación de las figuras que han conducido el partido en la última década. Según los interventores, la medida busca «sanear» el padrón de cara a una normalización que parece cada vez más lejana.
Los «pesos pesados» fuera del juego
La resolución alcanza a los nombres más influyentes del peronismo jujeño, dejándolos, al menos por ahora, fuera de cualquier contienda interna:
Carolina Moisés: Senadora nacional y referente de la lista «Generación Valiente».
Rubén Rivarola: Expresidente del partido y líder de una de las facciones más importantes.
Guillermo Jenefes: Exvicegobernador y figura clave del PJ.
Sanciones masivas: Constituyentes y «díscolos»
La purga no se detuvo en las cúpulas. La intervención aplicó sanciones a un total de 301 militantes y dirigentes bajo dos argumentos principales:
Convencionales Constituyentes: Se suspendió a todos los peronistas que actuaron en la última reforma de la Constitución Provincial, entre ellos: Alberto Matuk, Jorge Noceti, Marcela Farfán, Vicente Apaza y Anahí Massari, entre otros.
Candidatos por otros frentes: Sancionaron a quienes compitieron en las últimas elecciones provinciales por fuera de la estructura oficial del PJ.
Dirigentes históricos y legisladores: La lista de suspendidos incluye a diputados e intendentes actuales como Juan Jenefes Quevedo, Pedro Belizán, Nilson Ortega, Walter Cardozo, Luis Cabana y Martín Fellner.
Internas: Cuarta postergación y sospechas de favoritismo
Con este nuevo esquema, las elecciones internas del 15 de febrero quedaron anuladas. La nueva convocatoria se fijó para el mes de abril, marcando la cuarta reprogramación del proceso electoral.
La medida genera un fuerte rechazo en los sectores desplazados, quienes denuncian que la decisión es «extrema e injustificada». Aseguran que la suspensión de Moisés y Rivarola busca «limpiar el camino» para que la lista «Celeste y Blanco – Primero la Patria» (vinculada a Leila Chaher y Guillermo Snopek) pueda consolidarse sin competencia de peso.
Este terremoto político deja al peronismo jujeño en una incertidumbre total. Con las cabezas de las principales facciones suspendidas, el PJ llega a febrero sin conducción y con una tropa de 300 dirigentes inhabilitados para participar del proceso de «normalización».














































