ALERTA JUJUY – El Partido Justicialista (PJ) de Jujuy profundiza su parálisis institucional al quedar inmerso en un escenario inédito de bicefalía, donde conviven una intervención dispuesta por la Justicia Federal y una dupla de normalizadores designada por la conducción nacional del partido. En este complejo panorama, Leila Chaher respaldó las nominaciones políticas de Teresa García y Máximo Rodríguez, al tiempo que lanzó duras críticas contra el juez federal Guillermo Hansen y los sectores internos del peronismo que recurrieron a los tribunales.
La controversia escaló tras el último Congreso Nacional del PJ en Buenos Aires, donde las autoridades partidarias nacionales decidieron intervenir políticamente en los distritos de Jujuy y Salta. La estrategia busca neutralizar la resolución del juez Hansen, quien ratificó al ministro salteño Ricardo Villada como interventor judicial del peronismo jujeño. Según Chaher, la designación de Villada carece de ecuanimidad e imparcialidad debido a su alineamiento directo con el gobernador de Salta, a quien ubicó en un esquema de confrontación con la conducción nacional que encabeza Cristina Fernández de Kirchner.
La exlegisladora nacional detalló que tanto la conducción nacional del PJ como las autoridades de la anterior intervención partidaria apelaron el fallo de Hansen y se encuentran a la espera de un pronunciamiento por parte de la Cámara Electoral.
Al ser consultada sobre la viabilidad de este esquema mixto, Chaher reconoció que existe un alto grado de incertidumbre institucional, aunque señaló que los normalizadores políticos deberán ponerse en contacto con el interventor de origen judicial para intentar articular un cronograma electoral definitivo.
«Hay sectores internos que no querían ir a una interna y pretendían manejar el partido con la Justicia. Quieren un peronismo sin Cristina y la Justicia está jugando esa partida», disparó la dirigente.
Finalmente, Chaher analizó el impacto electoral de la fractura y admitió que el estado de asambleísmo permanente genera «desazón» en la militancia. Advirtió que la fragmentación del PJ jujeño termina actuando como un reaseguro político que favorece tanto al oficialismo de La Libertad Avanza en el plano nacional como a la hegemonía de la Unión Cívica Radical (UCR) que gobierna la provincia desde hace diez años, obstaculizando el reordenamiento del principal frente opositor de cara al turno electoral de 2027.














































