ALERTA JUJUY – Apenas asumió como presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez sorprendió con un giro político que sacudió al chavismo duro. La histórica vicepresidenta de Nicolás Maduro no solo evitó pedir públicamente por su liberación, sino que además tendió un puente directo hacia Estados Unidos y abrió la puerta a negociar con Donald Trump.
Rodríguez encabezó este domingo su primera reunión de gabinete en el Palacio de Miraflores, tras haber sido proclamada presidenta por el Tribunal Supremo de Justicia, luego de la captura de Maduro. El encuentro buscó ordenar la gestión administrativa y enviar señales claras a la comunidad internacional en medio de una transición cargada de tensión.
El mensaje no tardó en llegar. A través de sus redes sociales, la flamante mandataria interina invitó formalmente a Washington a “trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación orientada al desarrollo compartido”, en lo que fue leído como un gesto directo hacia la Casa Blanca y, especialmente, hacia Trump, quien en los últimos días había advertido que esperaba colaboración para avanzar en la reconstrucción institucional del país.
Silencio incómodo sobre Maduro
Lo que más llamó la atención no fue el tono conciliador, sino lo que Rodríguez eligió no decir. En ningún tramo de su mensaje reclamó por la situación de Nicolás Maduro, su mentor político y figura central del chavismo durante más de una década. Un silencio que en Caracas ya se interpreta como una señal de distanciamiento acelerado.
“El pueblo y la región merecen diálogo y paz, no guerra”, expresó Rodríguez, insistiendo en la necesidad de una convivencia internacional basada en la legalidad y el respeto mutuo. Sin embargo, evitó cualquier referencia directa a la detención del exmandatario, lo que alimentó las versiones de un reacomodamiento interno del poder.
Cambio de tono y nuevo escenario
Durante años, Delcy Rodríguez fue una de las funcionarias más combativas contra Estados Unidos. Hoy, desde el sillón presidencial, su discurso parece haber cambiado drásticamente. Analistas internacionales señalan que el mensaje busca descomprimir tensiones, ganar reconocimiento externo y asegurar gobernabilidad, aun a costa de dejar atrás a Maduro.
Mientras tanto, el chavismo enfrenta una de sus mayores crisis internas, con una conducción que empieza a mostrar fisuras y una dirigencia que, en cuestión de días, pasó del discurso antiimperialista a la negociación directa con Washington.














































