ALERTA JUJUY – A seis meses de la detención del presunto asesino múltiple que aterrorizó a Jujuy, el entorno de Juan González denunció la parálisis de la causa. En un relato estremecedor, Roxana, amiga íntima del músico asesinado, apuntó contra la inacción judicial, el temor de los testigos y el riesgo de que las pruebas se pierdan bajo el agua del río Las Martas.
El nombre de Matías Jurado permanece grabado en la memoria de los jujeños como sinónimo de horror. Acusado de al menos cinco crímenes, el sujeto fue detenido el 30 de julio de 2025 en Alto Comedero, y desde entonces aguarda el juicio en el Penal de Gorriti. Sin embargo, para los afectos de Juan González, el músico de 60 años cuya vida fue arrebatada en manos del imputado, el paso del tiempo no ha traído alivio, sino una creciente sensación de impunidad.
El miedo que silencia a los testigos
Uno de los puntos más impactantes del testimonio de Roxana es la existencia de testigos presenciales que se niegan a hablar por pánico a represalias. Según su relato, hay personas que vieron a Juan junto a Jurado la noche de su desaparición, pero el terror es más fuerte que el deseo de justicia.
“Un testigo quiso declarar, pero después tuvo miedo. Dijo: ‘Tengo una hija chiquita, ¿y si lo dejan libre y me viene a buscar?’. Entonces ya no quiso hablar más”, reveló Roxana con impotencia.
Este silencio, sumado a la falta de citaciones oficiales, ha dejado a la querella en un callejón sin salida. A pesar de haber participado en rastrillajes y de haber aportado material fotográfico donde presuntamente se divisaba a Jurado, Roxana asegura que la Justicia nunca la convocó: “Nunca me llamaron, nunca me dijeron nada. Me pareció muy raro sabiendo que yo era amiga de Juan”.
Pruebas a merced del río Las Martas
La urgencia del reclamo también tiene un componente ambiental. Roxana advirtió que el escenario de los crímenes, las inmediaciones del río Las Martas, es extremadamente vulnerable a las condiciones climáticas actuales. Con las crecidas propias de este verano, el riesgo de que la evidencia física desaparezca es inminente.
“Las pruebas se borran, desaparecen. Cuando crece el río se va llevando todo”, señaló, cuestionando por qué no se profundizaron las investigaciones mientras los hechos estaban «frescos».
Para sus allegados, la lucha no es solo por una condena, sino para evitar que el nombre de Juan González se convierta en una estadística más. “Parece que pasó la noticia, pasaron las fiestas y las elecciones, pero nosotros seguimos esperando. La Justicia se está olvidando”, sentenció.














































