ALERTA – Se cumple un año desde que la condena a Cristina Kirchner por la causa Vialidad quedó firme. El 10 de junio de 2025, la Corte Suprema de Justicia le cerró la persiana a los reclamos de la ex presidenta, dejando firme la pena de seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ocupar cargos públicos por administración fraudulenta.
Apenas una semana después de ese fallo, el 17 de junio de 2025, Cristina empezó a cumplir prisión domiciliaria en su departamento de la calle San José al 1111, en el barrio porteño de Constitución. Desde ese día, la ex mandataria vive bajo un esquema estricto controlado por la Justicia: lleva una tobillera electrónica, tiene un límite estricto para recibir visitas y solo puede salir a la terraza del edificio un máximo de dos horas diarias.
Con el año cumplido, sus abogados defensores, Carlos Beraldi y Ary Llernovoy, solicitaron una disminución a las restricciones. El argumento de la defensa es que Cristina cumplió al pie de la letra con todas las reglas y que, por la Ley de Ejecución Penal, le correspondería una flexibilización gradual, lo que incluiría sacarle la tobillera, dejar de controlar a las visitas y no ponerle horarios para ir a la terraza.
Sin embargo, el juez Rodrigo Giménez Uriburu, del Tribunal Oral Federal 2, consideró que la prisión domiciliaria ya es un beneficio excepcional en sí mismo, y aclaró que la idea de ir dándole más libertades de a poco está pensada para los presos que están en una cárcel común, no en su casa.
Tras este freno de la Justicia, a los abogados de la ex presidenta solo les queda apelar ante la Cámara Federal de Casación para intentar revertir la medida.














































