ALERTA JUJUY – Un insólito y llamativo error administrativo interrumpió el normal desarrollo de las audiencias en el juicio oral y público de la denominada Causa Cuadernos. El Tribunal Oral Federal Número 7 convocó a prestar declaración testimonial a un ciudadano que carecía por completo de relación con los hechos investigados, tratándose en realidad de un homónimo del exfuncionario que los fiscales de la causa pretendían interrogar.
La citación judicial estaba dirigida originalmente a quien fuera subdirector de Grandes Contribuyentes Nacionales de la entonces Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), actualmente renombrada como ARCA, durante la gestión de Alberto Abad. Sin embargo, debido a un fallo en el cruce de datos y notificaciones, los oficiales de justicia citaron a un contador público independiente que jamás desempeñó funciones en dicho organismo ni posee vinculación con las empresas o exfuncionarios imputados en el expediente de corrupción.
El momento de la aclaración en pleno recinto judicial
Al dar inicio a la audiencia de debate, el testigo procedió a responder las preguntas de rigor obligatorias sobre sus datos filiatorios, ocupación y eventuales vínculos de parentesco o comerciales con las personas procesadas. Tras brindar sus datos generales, el profesional detectó de inmediato la confusión de las autoridades y solicitó la palabra para subsanar el equívoco en el acto.
“¿Puedo aclarar algo? Se equivocaron de Juan Carlos Santos”, manifestó con firmeza ante el estrado, generando sorpresa entre los magistrados, abogados defensores y fiscales presentes en la sala de audiencias.
Ante la revelación, los miembros del tribunal le consultaron al compareciente si el personal judicial le había detallado los motivos o el objeto de la convocatoria al momento de entablar el primer contacto. El contador público relató que nadie le brindó explicaciones previas y que simplemente le notificaron la obligatoriedad de presentarse mediante un mensaje de la aplicación WhatsApp. Detalló, además, que se encontraba en el exterior acompañando a su hija y que debió interrumpir sus vacaciones para regresar de urgencia al país para cumplir con la carga pública.
Al ser interrogado sobre si intentó advertir el error con anterioridad, el hombre especificó que realizó las consultas pertinentes al recibir el mensaje, pero desde los canales oficiales le respondieron que no era posible brindarle precisiones sobre el contenido de la causa de manera telefónica. Lo único que lo unía lejanamente al sector público fue una brevísima experiencia en la Dirección General Impositiva (DGI) en el año 1979, donde apenas trabajó tres días antes de presentar su renuncia.
Disculpas del tribunal y desalojo de la sala
Tras constatar formalmente que la documentación y la identidad del testigo no se correspondían con el perfil del exdirectivo de la AFIP requerido para el esclarecimiento de las maniobras de recaudación, las autoridades del tribunal oral dieron por terminado el trámite administrativo de manera abrupta.
El juez a cargo del debate interrumpió el interrogatorio, catalogó el episodio como un malentendido y le ofreció las disculpas institucionales correspondientes en nombre del Poder Judicial de la Nación, notificándole que quedaba liberado de sus obligaciones de forma inmediata. El profesional civil tomó sus pertenencias y se retiró del recinto en medio de un absoluto silencio de los asistentes, mientras la fiscalía deberá reordenar los mecanismos de citación para dar con el paradero del verdadero exfuncionario de contralor fiscal.














































