ALERTA JUJUY – La clasificación de la Selección Argentina a la gran final del Mundial 2026 frente a España volvió a activar el arraigado misticismo y las cábalas de los hinchas. En las últimas horas, miles de fanáticos coparon las redes sociales con un pedido masivo: que Lali Espósito sea nuevamente la encargada de interpretar el Himno Nacional Argentino en la previa del partido, tal como lo hizo en la histórica final de Qatar 2022. La propia artista se subió a la ola de expectativa y reaccionó en su cuenta de Instagram con un sugerente «Lpm», alimentando la ilusión de los seguidores.
El furor por repetir los rituales del último campeonato del mundo no es ajeno a los protagonistas; el propio Lionel Messi se volvió viral al replicar de manera exacta el mismo posteo, emojis y mensaje de aliento que utilizó antes de la final en Doha, mientras que el cuerpo técnico liderado por Lionel Scaloni mantiene estrictas rutinas que prefiere no alterar en vísperas de una definición. En este escenario de coincidencias y nostalgia, el nombre de Lali se reinstaló con fuerza entre la comunidad futbolera como un «amuleto» indispensable para la cita del próximo domingo.
Sin embargo, el eventual regreso de la cantante a la transmisión oficial de la final también suma una fuerte lectura política. Desde la asunción de Javier Milei a la presidencia, la relación entre el Ejecutivo nacional y la artista estuvo atravesada por duros y públicos cruces ideológicos. La tensión escaló tras la filtración de directivas oficiales que limitan y restringen su difusión en la pantalla de la TV Pública y otros medios gestionados por el Estado, un condimento que añade debate a una movida que, por ahora, se motoriza de manera espontánea y exclusiva en el terreno de las plataformas digitales.












































