ALERTA JUJUY – La senadora nacional por Jujuy, Carolina Moisés, brindó una entrevista tras su reciente decisión de fracturar el bloque de Unión por la Patria en la Cámara Alta. Ahora en vicepresidenta del Senado y figura clave en la línea sucesoria presidencial, Moisés analizó la profunda crisis que atraviesa el Partido Justicialista (PJ), que hoy registra su representación legislativa más baja desde el retorno de la democracia en 1983.
Con una postura crítica, la legisladora realizó un diagnóstico crudo sobre la gestión de Alberto Fernández, asegurando que el gobierno anterior «se fue de mambo» con las políticas sociales y las agendas de género. Según su visión, el espacio se alejó de las mayorías para hablarle a sectores minoritarios, lo que derivó en una desconexión social que comenzó a manifestarse electoralmente ya en 2021.
Moisés dirigió sus críticas más punzantes hacia La Cámpora, organización a la que definió como «lo peor que pudo haber pasado» al movimiento, señalando su falta de representatividad territorial en las provincias.
Respecto a la figura de Cristina Kirchner, afirmó que la exmandataria es parte del problema y que su permanencia en la conducción partidaria responde a una estrategia de Máximo Kirchner frente a sus complicaciones judiciales. La senadora graficó esta parálisis con una frase contundente: «Si el peronismo queda estancado entre la cárcel y el balcón, nos paraliza».
En el plano local, la senadora calificó de «estúpida» la decisión de la intervención del PJ de Jujuy de expulsarla junto a otros afiliados con cargos institucionales legitimados por el voto. A pesar de este conflicto, Moisés rescató la figura de Axel Kicillof como un liderazgo con capacidad para gobernar el país, aunque advirtió que el gobernador bonaerense aún debe resolver su interna con el kirchnerismo para encabezar una renovación real.
Finalmente, tras haber votado en contra de la reforma laboral y el código penal juvenil, la legisladora reafirmó su compromiso de actuar con autonomía frente al gobierno de Javier Milei. Si bien reconoció que el Estado necesitaba una modernización, advirtió que su rol será buscar un equilibrio para evitar que el camino sea la destrucción total de las instituciones.












































