ALERTA JUJUY – En la décima noche del Festival Nacional de Doma y Folklore, la artista jujeña revolucionó el anfiteatro con una propuesta que mezcló tango, trap y una formación orquestal inédita. Tras el revuelo causado el viernes por la presencia de Javier Milei en el escenario, el festival volvió a agotar entradas y se consolidó como el epicentro cultural del verano 2026.
El Festival de Jesús María atraviesa una de sus ediciones más comentadas de la historia. Luego de un viernes que rompió todos los esquemas con la sorpresiva aparición del presidente Javier Milei cantando junto al Chaqueño Palavecino, la jornada del sábado no se quedó atrás en intensidad. Con más de 27 mil personas colmando el predio y las entradas físicas totalmente agotadas, la expectativa se centró en la diversidad de una grilla que unió la tradición de los Cantores del Alba con la vanguardia de Cazzu.
Cerca de las 3 de la mañana, la artista jujeña marcó un antes y un después en la noche extra del festival. Su ingreso fue una declaración de principios: escoltada por una formación de bailarinas de malambo, Cazzu fusionó sus raíces norteñas con la estética urbana. Pero lo que más sorprendió fue su banda; lejos de las pistas digitales, «La Jefa» se presentó con una orquesta de lujo que incluyó bandoneón, trío de cuerdas, vientos y guitarras españolas, permitiéndole navegar con solvencia por tangos, salsas y corridos tumbados, sin olvidar el trap que la llevó a la fama mundial.
La propuesta, centrada en su material Latinaje, fue celebrada por una legión de jóvenes que convivieron en perfecta armonía con el público tradicionalista de Jorge Rojas y Ahyre. El clima, que amenazaba con lluvias similares a las que complicaron el inicio de la semana, finalmente dio tregua, permitiendo que el baile se extendiera hasta que los primeros rayos de sol iluminaron el anfiteatro mientras Ulises Bueno le ponía el broche de oro al cuarteto.














































