ALERTA JUJUY – Una grave crisis de salud pública sacude a Brasil con epicentro en San Pablo: la popular bebida caipirinha y otras bebidas alcohólicas están siendo adulteradas con metanol, un potente veneno industrial. Hasta ahora, se confirmaron dos muertes y hay más de 200 casos de intoxicación bajo investigación en al menos siete estados del país.
El metanol, un químico usado en pinturas y disolventes, es altamente tóxico para el ser humano. Al ser ingerido, se metaboliza en el cuerpo en compuestos que causan daños irreversibles, pudiendo llevar a la ceguera o la muerte.
Ceguera, náuseas y daño cerebral: los síntomas
Las víctimas de esta adulteración masiva presentaron síntomas graves como visión borrosa o ceguera total, náuseas, vómitos, dolores abdominales y sudoración. En los casos más críticos, se ha registrado daño irreversible en riñones y cerebro.
Ante la emergencia, la Agencia Brasileña de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) activó contactos internacionales, incluyendo a Argentina, para conseguir urgentemente fomepizol, el antídoto contra la intoxicación por metanol que no está disponible en Brasil.
El ministro de Salud, Alexandre Padilha, fue contundente en su recomendación a la población: «evitar el consumo de bebidas alcohólicas destiladas, especialmente los incoloros, cuyo origen no se conoce con certeza».
¿Crimen organizado detrás de la adulteración?
Mientras las autoridades incautan miles de botellas y cierran comercios sospechosos, la Policía Civil de San Pablo sospecha que el metanol se usaba para limpiar o desinfectar botellas en fábricas clandestinas de alcohol falsificado.
La Asociación Brasileña de Lucha contra la Falsificación (ABCF) planteó una hipótesis más grave: que el metanol provenga de distribuidores de combustible vinculados al crimen organizado, concretamente al Primer Comando de la Capital (PCC).
Según la asociación, el PCC podría estar revendiendo el metanol que antes usaba para adulterar gasolina, obteniendo «beneficios millonarios a costa de la salud de los consumidores». Ya se produjo la primera detención en San Pablo de un hombre acusado de ser uno de los principales proveedores de materiales para la falsificación, manejando más de 10.000 botellas adulteradas al mes.














































