Hugo Coronel fue condenado a 15 años de prisión tras ser hallado culpable del delito de abuso sexual con acceso carnal reiterado, agravado por el vínculo, en perjuicio de su nieta de apenas 3 años. A pesar de la gravedad del fallo, el condenado goza actualmente del beneficio de la prisión domiciliaria hasta que la sentencia quede firme, situación que genera un profundo malestar en la comunidad.
Desde hace aproximadamente cuatro semanas, Coronel se encuentra en libertad bajo esta modalidad, lo que despertó indignación y rechazo entre los vecinos de Trenque Lauquen. Frente a esta realidad, comenzó a manifestarse una fuerte “condena social” hacia el jubilado, quien es reconocido en la localidad y enfrenta el repudio cotidiano.
Uno de los episodios que se viralizó en las últimas horas ocurrió en una verdulería del pueblo, donde el dueño del comercio se negó a atenderlo y venderle productos, pidiéndole que se retirara del lugar. La escena refleja el rechazo social que pesa sobre el condenado, más allá de la resolución judicial.
El caso reabre el debate sobre los beneficios de prisión domiciliaria en delitos de extrema gravedad, especialmente aquellos vinculados a abusos contra menores, y pone en evidencia el contraste entre la condena legal y la respuesta social de una comunidad que no acepta la presencia del condenado en la vida cotidiana.














































