ALERTA JUJUY – Este 16 de enero se cumplen 10 años de la detención de Milagro Sala, la dirigente de la Tupac Amaru que pasó de “referente social” a multicondenada por la Justicia. Una década fuera de la calle para quien convirtió la protesta en método, el apriete en sistema y los fondos públicos en botín.
Sala fue detenida en 2016 tras encabezar un acampe frente a la Casa de Gobierno jujeña. Aquella primera causa por instigación y tumulto fue apenas la puerta de entrada: asociación ilícita, fraude a la administración pública, extorsión y amenazas terminaron de dibujar el prontuario judicial que hoy pesa sobre ella. No fue persecución política: fueron fallos, con pruebas, jueces y condenas.
La Corte Suprema dejó firme la pena unificada de 15 años de prisión, confirmando lo que en Jujuy ya era un secreto a voces: la “dirigente” era, en los hechos, una delincuente presa. Aun así, y pese a la gravedad de los delitos, Sala goza desde hace años de beneficios extraordinarios, como la prisión domiciliaria y traslados médicos fuera de la provincia.
Ahora, cumplida una década desde su detención, sus abogados podrían pedir la libertad condicional. La sola posibilidad genera bronca e indignación en una provincia que todavía paga las consecuencias de años de saqueo, miedo y aprietes. Para muchos jujeños, estos 10 años no son una efeméride judicial: son un alivio.














































