Un viaje de larga distancia que unía el barrio porteño de Once con la provincia de Jujuy se convirtió en el escenario de un impactante operativo de rescate. Gracias a la valiente denuncia de un pasajero, la Gendarmería Nacional logró interceptar un micro y rescatar a una adolescente de 15 años que estaba siendo trasladada hacia Perú, presuntamente bajo los efectos de sustancias sedantes y sin ningún tipo de documentación oficial.
La Cámara Federal porteña, con los votos de los jueces Martín Irurzun y Eduardo Farah, confirmó en las últimas horas el procesamiento con prisión preventiva de los dos acompañantes de la menor, un hombre y su madre, acusados del delito de trata de personas agravado por la edad de la víctima y el engaño.
El caso comenzó a desmoronarse gracias a la observación de un viajero que advirtió conductas sospechosas durante el trayecto. Según su declaración, el hombre que acompañaba a la chica se mostraba excesivamente afectuoso y ejercía una presión constante para que ella no hablara con nadie. Además, la joven llevaba el rostro oculto bajo una gorra y una capucha, y se encontraba en un estado de somnolencia profunda, lo que sugería que había sido drogada.
Tras el aviso, el micro fue interceptado en el kilómetro 152 de la Ruta Nacional 9. Al subir al vehículo, los efectivos de Gendarmería constataron irregularidades graves:
La menor no figuraba en el listado de pasajeros.
No portaba DNI, pasaje ni equipaje propio.
Intentó identificarse con un nombre falso y mostró un certificado de discapacidad perteneciente a otra persona.
Promesas falsas y amenazas
Una vez a resguardo y lejos de sus captores, la adolescente reveló el trasfondo del viaje. Contó que vivía en situación de calle con su madre y que los acusados la captaron con la promesa de entregarle dinero, una vivienda y un automóvil en Perú, a cambio de que luego regresara al país transportando estupefacientes. Cuando la joven intentó arrepentirse, comenzaron las amenazas de muerte.
La investigación, que contó con el apoyo de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), detectó movimientos migratorios sospechosos de los detenidos. Incluso, se sumó al expediente una denuncia por una videollamada de WhatsApp que el imputado realizó desde la cárcel para seguir amedrentando a la víctima.
Este caso resalta la importancia del compromiso ciudadano. El accionar del pasajero fue la pieza clave para desarticular un traslado ilegal que pudo haber terminado en una explotación irreversible fuera de las fronteras argentinas.














































