ALERTA JUJUY – El salvajismo que se desató en la cancha de Independiente dejó su huella más cruel: varios hinchas se encuentran internados, con un estado de salud reservado tras la brutalidad que se vivió en las tribunas. Mientras el escándalo político y deportivo acapara la atención, el drama real se vive en los hospitales, donde la vida de varias personas pende de un hilo.
Según los partes médicos, el panorama es complejo. Los reportes hablan de cuadros graves, con pacientes que sufrieron politraumatismos, golpes en la cabeza y fracturas. Las consecuencias de la «barbarie» no fueron solo empujones y corridas, sino la peor de las realidades: la violencia desmedida que no distingue entre barrabravas y gente de a pie.
El hermetismo y la falta de información oficial son la constante, ya que mientras los responsables de la seguridad y los directivos del club brillan por su ausencia, las familias de los heridos esperan con angustia noticias sobre sus seres queridos. La pregunta es la misma de siempre: ¿quién se hace cargo de esto? El papelón en la cancha tiene su eco en los hospitales. Una vez más, la violencia le gana al fútbol y son los hinchas, los que solo querían ver un partido, los que pagan las consecuencias de un salvajismo que nadie parece querer o poder detener.













































