ALERTA JUJUY – Una inspiradora iniciativa de dos jóvenes argentinos está transformando la experiencia de los niños internados en hospitales públicos. Miguel Blanco, de 39 años, y Dylan Benítez, de 23, a través de su ONG La Guarida, construyen consolas de videojuegos con materiales reciclados para donarlas a centros de salud pediátricos de todo el país. Su objetivo es claro: ofrecer a los pequeños pacientes una «ventana para escaparse» de su difícil realidad.
Las consolas son máquinas únicas, coloridas y con un diseño de «extraterrestre», creadas a partir de viejos CPU y soportes de sillas de oficina. Con juegos clásicos como Street Fighter y Super Mario Bros, ya han donado e instalado 23 máquinas en hospitales del AMBA, Córdoba y Mendoza, incluyendo el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y el Hospital Humberto Notti.
La misión de jugar para sanar
Miguel y Dylan, ambos licenciados en Comunicación Audiovisual, decidieron usar su tiempo libre para esta causa. Como explican, muchas veces los niños de bajos recursos nunca han jugado con una consola, por lo que la iniciativa también es una forma de acercarlos a la tecnología.
La ONG, que se sustenta con donaciones de la comunidad y empresas, considera a sus creaciones como «obras de arte jugables». Cada consola está intervenida por artistas plásticos y tiene una banda sonora de videojuegos interpretada por una orquesta sinfónica.
La psiquiatra infantojuvenil Silvia Ongini sostiene que el juego es imprescindible para la salud mental de los niños hospitalizados. Jugar les permite volver a un «estado familiar», disminuye la ansiedad y el estrés, y les ayuda a mitigar el dolor de su enfermedad. «Esa cicatriz es menos intensa y dolorosa», asegura Ongini, al referirse al estrés postraumático que sufren los niños después de una internación.
Innovación para el cuidado de la salud
Miguel y Dylan han desarrollado dos versiones de consolas, ambas diseñadas para cumplir con las normas sanitarias:
Versión Carrito: Construida a partir de un CPU, es ideal para salas comunes.
Versión Maletín: Un modelo más compacto que utiliza una notebook nueva y es adecuado para salas de mayor cuidado, ya que no tiene los coolers que podrían causar contaminación cruzada de gérmenes.
Ambos modelos son inalámbricos para no entorpecer el trabajo del personal médico y son fáciles de desinfectar. De esta manera, los niños pueden seguir sus tratamientos, como la quimioterapia, mientras se sumergen en un mundo de juego y diversión.














































