ALERTA JUJUY – En el marco de un plenario de comisiones donde se debatía el proyecto de propiedad privada, la senadora nacional por Jujuy, Vilma Bedia, generó repercusión al reivindicar las propiedades de la carne de burro como una alternativa alimenticia de alta calidad. Sus declaraciones surgieron como respuesta a la intervención de otro presente, quien había mencionado con preocupación que la crisis económica estaba llevando a sectores de la población a consumir este tipo de carne ante la imposibilidad de comprar cortes tradicionales.
Lejos de coincidir con una visión negativa, la legisladora destacó el valor biológico del producto, citando datos técnicos de profesionales de la salud de su provincia. «Fíjese que el burro es rico. Es una carne magra, rica en aminoácidos, con un 20.7% según los nutricionistas», señaló Bedia, haciendo hincapié en que se trata de un alimento «espectacular» por su contenido de fósforo, hierro y calcio.
La senadora argumentó que la incorporación de esta proteína en dietas donde existen carencias nutricionales podría contribuir a tener una «población sana». Sus palabras buscaron desmitificar la idea de que se trata de un alimento de «tercera o cuarta» categoría, posicionándolo como una opción nutritiva válida frente al complejo escenario actual.
A pesar del respaldo nutricional citado por la legisladora, el debate también giró en torno al choque cultural que implica este consumo en el país. Si bien en algunas regiones o países es una práctica establecida, en Argentina la carne de burro no forma parte del hábito alimentario masivo ni de la tradición culinaria general, lo que despertó diversas reacciones tras la defensa técnica realizada por la representante jujeña.












































