ALERTA JUJUY – La elección del color encendió la ilusión de los hinchas debido a los históricos precedentes de México 1986 y Francia 1998, las dos ocasiones en las que la Selección eliminó al conjunto británico vistiendo de azul.
La FIFA oficializó los esquemas de indumentaria para el trascendental cruce de este miércoles entre la Selección Argentina e Inglaterra, confirmando que la Scaloneta saltará al campo de juego del impresionante estadio Mercedes-Benz de Atlanta vistiendo su conjunto alternativo, donde predomina el color azul oscuro y los detalles negros.
La noticia no tardó en replicarse masivamente entre los simpatizantes argentinos, disparando de forma automática las inevitables comparaciones estadísticas y los componentes místicos que suelen acompañar el folclore futbolero. El historial de enfrentamientos mundialistas entre ambas potencias revela una coincidencia cromática rotunda: las dos victorias más icónicas y recordadas de la Albiceleste frente a los británicos se consiguieron utilizando la indumentaria suplente azul, mientras que las derrotas ocurrieron vistiendo el tradicional bastón celeste y blanco.
Los antecedentes de la mística azul: 1986 y 1998
El primer y más grande hito con esta tonalidad se remonta al 22 de junio de México 1986. En el Estadio Azteca, por los cuartos de final, Diego Armando Maradona inmortalizó la mítica camiseta azul con cuello calado (confeccionada de urgencia en los días previos por descarte de telas pesadas) al firmar «La Mano de Dios» y el «Gol del Siglo», sellando el 2 a 1 final que catapultó al equipo de Carlos Bilardo hacia la gloria eterna.
Doce años más tarde, el 30 de junio de Francia 1998, la historia volvió a repetir patrón de vestimenta en los octavos de final disputados en Saint-Étienne. El combinado dirigido por Daniel Passarella utilizó un elegante modelo suplente azul marino y, tras empatar un vibrante partido 2 a 2 en el tiempo reglamentario (con goles de Gabriel Batistuta y Javier Zanetti en una recordada jugada de laboratorio), logró eliminar a los ingleses en una agónica definición por penales gracias a las inolvidables atajadas de Carlos Roa.















































