ALERTA JUJUY – La industria nacional recibió un duro golpe este miércoles con el anuncio del cierre definitivo de Fate, la emblemática fabricante de neumáticos propiedad de la familia Madanes Quintanilla. Con más de ocho décadas de trayectoria en el país, la compañía confirmó que liquidará su negocio y clausurará su planta industrial ubicada en la localidad de Virreyes, San Fernando.
Esta decisión implica el despido de la totalidad de su plantilla, compuesta por 920 trabajadores, quienes según fuentes cercanas a la empresa recibirán las indemnizaciones correspondientes junto con el pago a proveedores y entidades bancarias para concretar una salida ordenada.
El fin de las operaciones de Fate se produce en un escenario de profunda crisis para el sector manufacturero local, marcado por la apertura económica y la creciente competencia de productos importados. Allegados a la firma señalaron que, si bien la empresa arrastraba dificultades financieras desde hace tiempo, el ingreso masivo de neumáticos provenientes de China terminó por hacer insostenible la continuidad de la producción nacional.
A través de un comunicado oficial, el Directorio de la empresa explicó que los cambios en las condiciones del mercado los obligaron a replantear sus desafíos futuros desde un enfoque diferente, aunque evitaron profundizar en los detalles técnicos que precipitaron la medida.
En su mensaje de despedida, la empresa reivindicó su legado como pionera en el abastecimiento de neumáticos radiales y su capacidad para exportar tecnología argentina a mercados exigentes como Europa, Estados Unidos y América Latina. El texto resalta que Fate siempre se caracterizó por generar empleo de calidad y fortalecer el entramado productivo del país, una identidad que, aseguran, los acompañará en cualquier proyecto venidero. Sin embargo, el cierre representa la primera caída de una gran compañía de capitales nacionales en el contexto actual, lo que genera una fuerte preocupación en el sector industrial bonaerense.
Javier Madanes Quintanilla, actual cabeza de la firma y nieto del fundador de la compañía, no emitió declaraciones directas tras el anuncio, aunque desde su entorno íntimo definieron la jornada como un «día de luto» para el empresario. Con un patrimonio personal estimado en 1.500 millones de dólares según rankings internacionales, el cierre de la planta de Virreyes pone fin a la historia de un negocio que comenzó a principios del siglo XX con la venta ambulante de artículos de hule y llegó a convertirse en un gigante del caucho en la región.













































