ALERTA JUJUY – La escena parece insólita, pero es real: un gobernador salió a pedirle plata a las empresas privadas para poder pagar el aguinaldo. Ocurre en Tierra del Fuego, donde el mandatario Gustavo Melella reconoció, sin rodeos, que la provincia está tan complicada financieramente que necesita un auxilio urgente para cubrir $20.000 millones correspondientes al medio aguinaldo de fin de año.
La situación quedó al descubierto tras el envío de cartas oficiales a grandes empresas del polo industrial fueguino, en las que el gobierno provincial solicita un anticipo impositivo para poder cumplir con el pago a los 16.000 empleados estatales.
El pedido formal fue canalizado a través del Ministerio de Economía provincial y consiste en adelantar el pago de la Tasa de Verificación de Procesos Productivos, un tributo que las empresas abonan mensualmente según el valor de los productos que salen de la isla.
El grueso del reclamo —unos $15.000 millones— fue dirigido a la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE). En paralelo, la provincia solicitó otros $5.000 millones a la petrolera Total Energies.
La promesa oficial es que ese dinero será “tomado a cuenta” de pagos futuros. En criollo: un manotazo fiscal para llegar a fin de mes.
Desde el Ejecutivo fueguino justifican la medida alegando una fuerte caída de recursos, ausencia total de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y trabas del Gobierno nacional para autorizar endeudamiento o girar fondos comprometidos para obras públicas.
A eso se suma un dato estructural: Tierra del Fuego no recauda impuestos inmobiliarios ni automotores (los cobran los municipios) y tampoco aumentó Ingresos Brutos. Con una actividad industrial en baja, la recaudación se desplomó.
El resultado es claro: no hay caja para el aguinaldo.
El pedido cayó como una bomba en el sector industrial, especialmente en el electrónico, que atraviesa una tormenta perfecta: caída del consumo, baja de aranceles, sobrestock y un acuerdo laboral que vence el 31 de diciembre y pone en riesgo entre 800 y 1.000 contratos temporarios.
Empresarios reconocen que el anticipo impositivo es difícil de afrontar en este contexto y advierten que la presión fiscal, sumada a la incertidumbre laboral y comercial, agrava aún más la situación.
El objetivo del gobierno provincial es pagar el aguinaldo entre el 22 y el 23 de diciembre, mientras gestiona también un crédito con el banco provincial. Pero el episodio dejó al desnudo una realidad incómoda: una provincia que depende de adelantos privados para cumplir obligaciones básicas.
El mensaje que queda flotando es inquietante: si para pagar el aguinaldo hay que pedirle plata a las empresas, ¿qué pasará en 2026?
En Tierra del Fuego, el ajuste no llegó con motosierra, pero sí con cartas desesperadas. Y el aguinaldo, esta vez, depende de la buena voluntad del sector privado.













































