ALERTA JUJUY – El Gobierno de Jujuy acaba de confirmar lo que muchos temían: la nueva «mejora» de la oferta salarial a los empleados estatales por el mes de noviembre subió de 2% a 2,5%, es decir, apenas un 0,5%. Esto fue tomado como un insulto por distintos sectores gremiales y propios empleados, señalando además que es seguir con la clara jugada política para mantener al trabajador provincial en la pobreza y, por lo tanto, cautivo de la administración de turno.
El 0,5% que desata la ira
Tras una reunión marcada por la tensión y la necesidad urgente de una recomposición salarial, las autoridades provinciales anunciaron la «generosa» oferta: un incremento de apenas el 4% desdoblado en dos míseros tramos:
- 2% para el sueldo de octubre (ya cobrado).
- 2% para el sueldo de noviembre.
Si se compara este 4% con la oferta inicial que se rumoreaba, el aumento real «mejorado» es de solo el 0,5% (o menos) por sobre el primer borrador. Esta cifra, si bien queda por encima de la inflación, exhibe el demarcado desinterés alarmante del gobierno de Carlos Sadir por la realidad que golpea a miles de hogares jujeños.
Jujuy, tierra de empleados pobres
Jujuy es una provincia donde el principal empleador es el propio Estado. Y aquí reside la verdadera estrategia de fondo que mantiene a la provincia en un círculo vicioso de mantener cautivo al empleado público.
El Gobierno Provincial, al mantener los sueldos por debajo de la línea de pobreza y de la inflación, logra un doble objetivo donde el bajo salario empuja al empleado a la desesperación y lo obliga a priorizar la seguridad de su puesto por sobre cualquier reclamo. Saben que fuera del Estado hay muy pocas oportunidades laborales formales, convirtiendo al Gobierno en el «patrón» al que deben agradecer, no al que deben exigir.














































