ALERTA JUJUY – La canasta de alimentos y bebidas en la provincia registró una suba del 3% en diciembre, superando la media nacional en rubros clave. Una familia tipo necesitó $823.593 para cubrir sus necesidades básicas, impulsada principalmente por el fuerte salto en el precio de la carne, que llegó a subir más de un 10% en cortes populares.
El cierre de 2025 dejó un escenario complejo para el consumo en Jujuy. Según el último informe del «Changuito Federal» elaborado por la consultora Analytica, la provincia se consolidó entre las diez jurisdicciones con los precios más altos del país. Para una familia de cuatro integrantes (dos adultos y dos menores), el costo de la canasta mensual de alimentos alcanzó los $823.593, lo que representa un incremento trimestral acumulado de $67.511 desde septiembre.
Este fenómeno de encarecimiento local se vio reflejado en el índice de la DiPEC, que marcó una inflación específica en Alimentos y Bebidas del 3,4%, cifra que se sitúa por encima del nivel general de precios. El dato ubica a Jujuy en una posición desfavorable en comparación con provincias vecinas como Formosa, que registró la suba más baja del país (1,3%), aunque se mantiene ligeramente por debajo de Salta, donde los precios escalaron un 3,7%.
La carne: el motor de los aumentos
El rubro que más presionó el bolsillo de los jujeños durante el último mes del año fue, sin dudas, el de las carnes. Algunos cortes experimentaron subas de dos dígitos, complicando el acceso a la proteína básica:
Carne picada: +10,2%
Nalga: +7,9%
Cuadrada: +7,2%
Cuadril: +6,2%
Asado: +5,4%
El panorama nacional
A nivel federal, la brecha de precios continúa siendo amplia. Mientras que en Santa Cruz llenar el changuito roza los $900.000 (siendo la provincia más cara), Jujuy se mantiene en el pelotón de arriba junto a provincias como San Juan y Salta.
El estudio de Analytica destaca que, si bien la inflación general parece mostrar signos de desaceleración en algunos sectores, los productos frescos (carnes, frutas y verduras) cerraron el año con una inercia alcista que afecta directamente la capacidad de ahorro de la clase media jujeña, que debe destinar una porción cada vez mayor de sus ingresos exclusivamente a la alimentación.













































