ALERTA JUJUY – El investigador jujeño Matías Alancay ha encontrado una forma innovadora de combatir el desperdicio y generar valor agregado en la agroindustria local. Su trabajo, que le valió el Premio Salvador Mazza, se centra en transformar subproductos del tomate y porotos de descarte para crear ingredientes nutritivos, con el objetivo de desarrollar alimentos como gomitas proteicas, panificados y geles para deportistas.

Alancay, quien es docente e investigador en la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu), se enfoca en dos proyectos clave: la extracción de pectina de la piel y semillas de tomate, y la recuperación de proteínas vegetales de porotos que, por su forma o color, no se comercializan.
De residuos a ingredientes valiosos
La propuesta tiene un claro concepto sustentable. En lugar de que los residuos de las fábricas de conservas de tomate se desechen, el equipo de Alancay los convierte en un recurso valioso. Alancay explicó que las pectinas que obtienen de este proceso tienen propiedades iguales o superiores a las importadas, ofreciendo una alternativa local que reduce costos y la huella de carbono.
Jujuy, que produce más del 90% de los porotos de Argentina, también enfrenta el problema de que entre el 15% y el 20% de la cosecha es descartada. El equipo de Alancay ha desarrollado un método para extraer proteínas de alta pureza de estos porotos, que además de ser un «tesoro ignorado», contribuyen a un sistema alimentario más sostenible.

Para Alancay, este desarrollo tiene el potencial de no solo agregar valor a la producción local, sino también de crear nuevas líneas de negocio y puestos de trabajo. «Hay que generar ese conocimiento», afirmó, destacando que su trabajo busca sustituir importaciones, reducir el impacto ambiental y abrir nuevas oportunidades productivas para la provincia.














































